Santiago Abascal, la causa del desarraigo en Castilla y León
Segunda parte de "El Dios de las Praderas Verdes"
En este vídeo María José Celemín habla de la segunda parte de su novela "El Dios de las Praderas Verdes", en la que Victoria, la protagonista, tiene una relación con Vicente, bisnieto de uno de los caciques del período restaurador de Valladolid en el XIX. La acción se desarrolla entre Castronuño, Valladolid y el Nueva York de los años 90.
Conoce a Vicente a través de los centros del Opus Dei a los que va a estudiar, ya que el Opus Dei domina la escena espiritual en Valladolid.
El modo de operar de la extrema derecha de Valladolid
Vicente es carismático y divertido y su círculo de amigos es festivo y animado. Pero, enseguida, Vicente empieza a dar las primeras señales y a decir que Victoria es roja, ecologista e intelectual. Y que piensa mucho para ser una mujer, ya que una mujer se realiza a través del matrimonio y la maternidad. Y que, a las liberadas como a ella, las envía al psiquiatra.
Pero Victoria, que es inocente y que ve la bondad del corazón humano cuando contempla el horizonte recortado del monte de encinas desde la ermita de Castronuño, no le cree y se toma a broma. Sin embargo, Victoria cae enferma y empieza a tener ataques de pánico y crisis de ansiedad. Entonces, decide irse a Nueva York para explorar otras realidades más enriquecedoras.
La inacción de las intituciones de Castilla y León ante la violencia
María José dice en este vídeo que Victoria es su alter ego y que, tras regresar de Nueva York y verse de nuevo atrapada y sin salida en el Valladolid que la había rechazado, no tuvo más remedio que empezar a escribir la novela "El Dios de las Praderas Verdes" para poder poner nombre a lo que había sucedido, identificarlo y elaborar el trauma. Y dedicó la novela a Nevenka Fernández, ya que lo que hacía y decía Nevenka le iba dando claves y luces.
¿De dónde proviene el ideario de la extrema derecha?
María José investigó y descubrió una tesis doctoral de Pedro Carasa Soto, catedrático del departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, que había dirigido con el título "Élites castellanas, las grandes sagas familiares de Valladolid en el período de la Restauración" y dice que en esa tesis identificó a la persona real detrás de Vicente, sus antecedentes familiares y su historia y que, entonces, pudo comprender porqué en Valladolid hay tanta violencia que se acepta con normalidad.
María José aprendió de esta tesis que los caciques conformaron la nueva burguesía en el siglo XIX tras la Desamortización de Mendizábal, que se hicieron con los medios de producción, el poder político y se creyeron superiores para gestionar los asuntos públicos.
Emergieron como los "nuevos señores", ya que la sociedad respondía a las tradicionales actitudes de sumisión. Vincularon la tradición católica con los momentos de mayor esplendor de la patria y recrearon el pasado glorioso de España identificándolo con el reinado de los Reyes Católicos. Concibieron a la nación española como una gran familia a través de una España unificada con dos elementos: monarquía y catolicismo.
El modelo de mujer de Santiago Abascal: Isabel la Católica
María José concluye que éste es el modelo que propone Santiago Abascal y que el modelo de mujer que también propone este político es el de Isabel la Católica.
María José hace un breve análisis de la personalidad de Isabel la Católica a la luz del arquetipo de la diosa Atenea (Jean Shinoda Bolen) y concluye que fue una mujer que vivió sólo en su cabeza y sin emociones siendo incapaz de poder comprender experiencias profundamente significativas para otros. Que, además, instituyó el Tribunal de la Santa Inquisición para eliminar a quien no comulgara con la doctrina irracional ultracatólica.
El modelo de Santiago Abascal: rechaza, excluye, persigue y elimina
María José concluye que este modelo que propone Santiago Abascal rechaza, excluye, elimina y persigue a todos aquellos que tienen una experiencia subjetiva, a los que experimentan bondad, amor y compasión, a los que son sensibles, a las mujeres alquímicas con capacidad de transformar espacios y personas, a las mujeres con un pensamiento libre e independiente, a las mujeres que encuentran su santuario en la Naturaleza Indómita. En definitiva, a todos ellos se les excluye, persigue y elimina.
Este modelo de exclusión siempre ha estado vigente en Castilla y León
Pero María José advierte que no nos podemos engañar porque este modelo de exclusión, persecución y eliminación es el que opera en la actualidad en Castilla y León y el que promueven las propias instituciones castellano-leonesas.
Victoria simboliza el desarraigo, el destierro y el exilio
Y concluye que Victoria es un representante a los cientos de miles de castellano-leones que han sufrido el desarraigo, el destierro y el exilio. Y que Victoria simboliza esa "herida colectiva" de Castilla y León.