
Beautiful Alamedas, economía de lo humano
Beautiful Alamedas, economía de lo humano
Beautiful Alamedas no es lo que yo había planificado para mí. El hecho de reformar la casa de mis abuelos después de volver de Nueva York fue algo inesperado.
Mi intención había sido estudiar dirección de cine. El hombre propone y Dios dispone. En todo caso, Beautiful Alamedas me ha brindado la posibilidad de desarrollar mi gusto por la decoración para crear lugares cálidos que le hablen a uno y le hagan sentir en casa.
Me ha brindado también la posibilidad de poner todo mi amor sobre un lugar para transformarlo. Ese amor, compasión y ternura que se describen en los primeros capítulos de la novela "El Dios de las Praderas Verdes".
Pero nada de esto tendría sentido si fuera consciente del sufrimiento que hay en el mundo y no pusiera a su servicio lo que Dios me ha dado, en este caso, esta casa rural.
Las atrocidades que estamos viendo y que están sucediendo en Gaza no nos dejan vivir. Y nos preguntamos qué podemos hacer para ayudar a los palestinos y aliviarles su dolor.
Recientemente anuncié que he reabierto el obrador de dulces árabes y he vuelto a ofrecer los dulces bio con té en el jardín. Con la única finalidad de hacer visible el sufrimiento del pueblo palestino. Ya que colaboro con UNRWA con 160€ mensuales.
Pues bien, lo mismo sucede con los ingresos generados en Beautiful Alamedas. Limpiar esta casa, cuidarla y mantenerla, recibir a sus viajeros es, en sí mismo, es rezar, porque sé que ese amor que pongo va a ir en directo a ayudar y a paliar este horror.
Por eso quiero repetirlo una y otra vez, que quien se aloje en Beautiful Alamedas está, además, contribuyendo con los palestinos y enviándoles nuestro amor. Éste modo de generar ingresos no expolia a nadie, sino que ayuda a otros. Por este motivo es una economía de lo humano.










