
La cobardía del Ayuntamiento de Castronuño
El Ayuntamiento de Castronuño sigue haciendo oídos sordos a las llamadas de socorro para atender a los gatos maltratados de Castronuño.
Parece ser que 34 requerimientos administrativos, emails, fotos, vídeos, Whatsapps, llamadas desesperadas sólo podrían hacer mella en un corazón mínimamente compasivo.
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales se redactó para recoger sensibilidades como la mía y como la de millones de seres humanos, y dicha Ley entiende que los gatos son seres sintientes que forman parte de nuestro entorno y relaciones.
Los Ayuntamientos y Diputaciones están obligados a cumplir esta ley. Nadie puede decir que la ley no le gusta, que es una ley política, que está mal redactada y no sé qué tipo de excusas jurídicas y oficiosas para defraudarla. Saltarse la ley tiene consecuencias.
En Castronuño hay mucha violencia. Hay gente que se pasea por las calles con más de 8 perros, algunos de raza peligrosa, que atacan a los gatos y los dejan heridos. Hay gente que envenena a los gatos. Hay gente que atropella a los gatos y los mata. Los asustan. Los insultan. "Putos gatos". Hay gente que los abandona. Y luego están los que ignoran. Porque el resto pasa de largo como si nada pasara. Y lo mismo que se hace con los gatos se hace con las personas. "Allí no estaba pasando NADA, pero estaba pasando TODO porque nadie decía nada". Es una frase de El Dios de las Praderas Verdes. Por estos mismos motivos está pasando lo que está pasando en Gaza.
¿Dónde está la izquierda? Se supone que la izquierda recoge la compasión con quien no se puede defender. ¿Cómo es posible no conmoverse y entrar en acción viendo a estos animalitos indefensos en este estado?
Los tiempos judiciales tienen su momento y su proceso. Pero sí. Hay una equidistancia entre la compasión y el sadismo. La inteligencia y su opuesto. Entre el coraje y la cobardía. La valentía y su opuesto.
El uno tiene miedo porque pierde votos y apoyos. El otro sabe que no se puede enfrentar a una mayoría violenta. El de más allá tiene miedo porque pierde el control históricamente conferido por la gracia de Dios (de su Dios). Todos tienen miedo y nadie se atreve a vivir según los dictados de su conciencia como ser humano de naturaleza bondadosa.
Porque el fondo de la cuestión es tan simple como SER VALIENTE. Ser valiente para ser profundamente humano. Para responder a nuestra naturaleza humana, que es el estado de bondad. Atreverse a ser tierno, afectuoso, cariñoso y compasivo. Proteger a quien no se puede defender, sea animal o persona. Ser valiente para plantar cara a quien quiere dominar el estado de las cosas a través del control y la violencia. Vivir sin miedo y desprenderse de lo material para aliviar a quien no tiene recursos y no te lo va a devolver. Ahí reside una gran fuerza y un gran poder. Y uno camina ligero como si el día que se vive fuera el último.
Vivir sin miedo y ser valiente.
Ser valiente para vivir cada segundo intensamente.

