
La extraordinaria labor de la Protectora de gatos Minka Cats
"Me recuerdan a esas películas en las que las protagonistas son una especie de hadas que llegan a una población, hacen el bien y luego se esfuman"
Me resulta difícil expresar con palabras el trabajo que ha hecho Minka Cats en Castronuño.
Sus caras visibles son Joanna, Betty, Rosa y Carla.
Había perdido toda esperanza con el hecho que alguien me ayudara a gestionar la cantidad de gatos heridos, enfermos y abandonados que me he ido encontrando en Castronuño a lo largo de los últimos años. Estaba desesperada. Auténticamente desesperada.
Gracias a un vecino de Castronuño, que me habló de Minka Cats y me insistió en que las llamara, mi vida ha cambiado.
Minka Cats, con su maravilloso equipo de mujeres (Joanna, Betty, Rosa y Carla) me han ayudado a capturar a la gatita Peque, que ha pasado calamidades toda una vida en la calle. Ellas contactaron con David San Martín (@rescates_david_sanmartin en instagram) y David ha venido hasta dos veces con una jaula sofisticada hasta coger a la Peque. Invito a quien lea este post a entrar en la cuenta de David para quedarse asombrado. Ha rescatado más de 10.000 gatos en circunstancias similares a la de Peque.
Ellas han venido, además, desde Madrid hasta Castronuño dos veces en sólo cuestión de un mes y han capturado a cinco gatos de los que se habían metido en mi patio y en el de la casa rural para que los pudiera esterilizar. Y, además, se han llevado a tres bebés para darlos en adopción. Me han aliviado de una carga que me estaba agotando.
El equipo de Minka Cats (Joanna, Betty, Rosa y Carla) no puede ver sufrir a los animalitos indefensos y pone todo su empeño en darles una vida digna. Estas mujeres son verdaderas diosas Atenea de la sabiduría; estrategas, resolutivas, prácticas y ejecutivas, que mantienen la cabeza fría en medio del fragor del conflicto. Ponen toda su inteligencia y saber hacer al servicio de los más indefensos. Y terminan logrando su propósito y objetivos.
Estas mujeres que integran el equipo de Minka Cats (Joanna, Betty, Rosa y Carla) me han inspirado, motivado y ofrecido una asistencia y asesoramiento que me ha cambiado la vida.
Había perdido la fe en el ser humano, pero con ellas la he vuelto a recuperar.
Escribir estas líneas sobre ellas era lo menos que podía hacer. Y, por supuesto, contribuir con ellas económicamente para que sigan salvando vidas, dibujando sonrisas y alegrando corazones como lo han hecho con el mío.
Me recuerdan a esas películas en las que las protagonistas son una especie de hadas que llegan a una población, hacen el bien y luego se esfuman.
Bien dicen los sabios que la verdadera élite espiritual está entre pastores, mendigos y gente oculta, esos invisibles que no salen en los medios de masas, pero que alimentan la el fuego del hogar de este mundo, como la diosa Hestia, desde la retaguardia trayendo sabiduría interna y ecuanimidad.
Invito a quien lea este artículo a que entre en su página www.minkacats.org y adopte un gatito. Son gatitos que, por parte de Minka Cats, han recibido ya todo el cuidado, atención y cariño. Salvar un gatito de las penurias de la calle es salvar el propio alma. Porque la conexión con estos angelitos es profunda e inexplicable.





