
Libros de ecología profunda y espiritual desde lo sagrado femenino
PERSONAS ÚNICAS
Unique people, Nueva York, en casa
Me encanta Deirdre Imus. Tuve la suerte de conocerla en Nueva York en el 2001. Yo buscaba un modo de financiar mi estancia allí y pagar la matrícula del Actor´s Studio. Entonces, puse unos carteles en los colegios del Upper East Side, donde yo vivía.
Acababa de suceder el 11-S y las bibliotecas no tenían tinta de color, así que hice un dibujo con lapiceros de colores. Pensé que era algo muy básico y que, incluso, los quitarían en los colegios. Sin embargo, no, llamó ella, Deirdre, porque, justamente, le había gustado el que estuviera hecho a mano.
Quería que les diera clase de español a ella y a su niño Wyatt, de 4 años. Wyatt iba a clase al colegio Rudolf Steiner de Manhattan en la calle 79 del Upper East Side, que sigue la metodología de Waldorf.
Por aquel entonces, Deirdre estaba casada con Don Imus, que lideraba el programa "Imus in the Morning" en la MSNBC. Era un programa de humor sarcástico. En el 2003 le nombraron personalidad del año y salió en la portada de la revista Time.
Vivían en el penthouse de un edificio del Central Park y el ascensor abría directamente a su recibidor. Su casa recreaba el rancho que habían construido en Nuevo Méjico con materiales sostenibles. Al rancho llevaban todos los veranos a niños con cáncer, a los que alimentaban con comida ecológica e inspiraban haciendo las labores propias y montando a caballo.
Fue muy divertido hacerme con Wyatt. Hablábamos el mismo lenguaje y teníamos los mismos códigos de humor. Enseguida nos enamoramos unos de otros. Ellos vivían en el Upper West Side y yo cruzaba desde el Upper East Side pasando por el Central Park y el mosaico de Imagine.
Estuve yendo un año y medio. Eran personas únicas y a mí me reconocían como una persona única. Unique people. Por eso dediqué la tercera parte de "El Dios de las Praderas Verdes" a Nueva York, donde me sentí en casa. En esta tercera parte cuento esta preciosa historia.
Desde la muerte del marido de Deirdre, ella ha entrado en otra fase y se ha manifestado como artista pintando cuadros y, como no, con su propio estilo. Enseguida vi el estudio donde pinta y, de nuevo, me enamoré de él. Es de madera del estilo del rancho de Nuevo Méjico.
En la fachada principal ha pintado "The Deirdre Imus Studio" y enseguida me he visto fascinada por esas letras y he decidido que quería las mismas para la fachada de la casa de madera de la eco-tienda y el jardín árabe de Al-Kauthar.
En la fachada de Al-Kauthar había un letrero que ponía "Obrador de dulces ecológicos" y "Café", pero yo quería disuadir a todos los que entraban de Valladolid con la mentalidad decimonónica de funcionario.
Tenía que ser clara con el mensaje de lo que promociono y vendo en Al-Kauthar.
Lo que promociono y lo que vendo en Al-Kauthar es la parte inmaterial que ha creado los jardines de Beautiful Alamedas y de Al-Kauthar, que son los libros.
Libros que he escrito buscando mi verdad como mujer sensible.
La novela "El Dios de las Praderas Verdes", las revistas de ecología espiritual, el ensayo "Santa Teresa a la luz de los arquetipos femeninos griegos: Afrodita y Hestia. Una Nueva Mirada", y el relato de "Rosquilla, el gato altamente sensible".
Todos responden a la perspectiva única y osada de cómo yo veo y siento el mundo como mujer sensible, tierna, amorosa, profunda, analítica, valiente, con espíritu femenino independiente, y como mujer apasionada que se involucra de forma intensa en procesos creativos.
Pedro Burruezo, que dirigió durante dos décadas la revista The Ecologist, que leyó la novela e hizo una entrevista de la misma en clave de ecología profunda, dijo que los párrafos de la novela que describen la reserva natural son una teofanía, es decir, la manifestación de la divinidad en la Naturaleza.
El tercer capítulo de la primera parte, "La tomboy", describe a una niña regando los árboles frutales en la finca de sus padres, una niña que no deja de ser la personificación de la diosa Artemisa recorriendo los territorios salvajes.
Una niña, Victoria, que es mi alter ego, y que, más tarde, nos hemos convertido en mujeres indómitas con espíritu femenino independiente y fuera del control de los hombres.
Somos mujeres que cuidamos de otros seres vulnerables y de la Naturaleza.
El Dios de las Praderas está plagado de descripciones de la Naturaleza que responden al respeto hacia la misma.
Y lo mismo con la aparición del arquetipo de la Mujer Salvaje que desentierra Clarissa Pinkola Estés en "Mujeres que corren con los lobos".
Una de las razones que me impulsó a escribir la novela "El Dios de las Praderas Verdes" fue encontrar la verdad de una sociedad como la de Castilla y León que se dice democrática y en la que te crees que estás a salvo cuando es una sociedad con unas instituciones integristas y misóginas.
Retomo la frase de Pinkola Estés: "lo mismo que han talado los bosques, lo han hecho con la naturaleza femenina instintiva en la psiqué de la mujer". Leyendo esta frase caí en la cuenta.
El espíritu femenino indómito de una mujer en la naturaleza, los territorios salvajes de la psiqué de una mujer, y lo sagrado femenino es lo que rige las páginas de "El Dios de las Praderas Verdes" y es lo opuesto al integrismo, la misoginia y la domesticación de la mujer que imperan en la sociedad de Castilla y León.
Por todos estos motivos quise escribir en letras blancas bien grandes de estilo americano "libros de ecología profunda y espiritual desde lo sagrado femenino".
Porque me ha llevado toda la vida desenmascarar las mentiras de la Junta de Castilla y León, de la Universidad de Valladolid, de la sanidad, de la guardia civil, de la policía, de los jueces, de los fiscales, y ya no cuento el salvajismo de parte de la sociedad.
Y qué mejor inspiración que de la mano de Deirdre Imus, que me hizo sentir como yo soy; tierna, sensible, amorosa y única.
Deirdre Imus es una de esas personas que ha pasado por mi vida inspirándola, como Nevenka Fernández, Jacquelyn Strickland, o mi amigo Pedro Burruezo. Todas ellas personas únicas.
Quería contar la historia que va por detrás de los libros que he escrito, y el porqué y el origen de las letras que he puesto en la fachada de la casa de madera y su significado: "Libros de ecología profunda y espiritual desde lo sagrado femenino", libros de una mujer que no se ha dejado domesticar y que ha buscado a muerte su verdad.
La libertad no tiene precio. Poder decir lo que uno quiere y vivir de acuerdo a los valores propios no se puede pagar con dinero.
María José













