
Mi pajarito
Este fin de semana se ha alojado en Beaufitul Alamedas una pareja. A su llegada, mientras les enseñaba el jardín, ella descubrió este pajarito en el suelo.
Es uno de ésos con unos pocos días que se caen de los nidos y aún no levantan el vuelo.
El angelito estaba confiado y ella lo cogió. Me dijo que le encantaban los pajaritos y que ella se encargaría de él. Que la llevara una caja.
Le llevé un cestito con una toalla donde pongo a otros pajaritos como él que caen de los nidos en el jardín de Al-Kauthar. La última vez el agente forestal recogió a un tordo. Un pequeño tordo que estuvo encantado en la eco-tienda metido en el cestito.
Esto fue el viernes por la tarde. Pero, cuando el domingo después de comer me llamaron para decirme que se iban, me dijeron que "el pajarito había desaparecido y que estaría por ahí".
Sabía que me iba a encontrar al pajarito muerto debajo de un sofá. Y, justo, al limpiar un radiador, saltó el cadáver.
Rompí a llorar y a pedirle perdón. "Perdóname, mi amor, te he traído aquí a morir, perdóname. Esto es lo que has conocido de la vida, recién nacido".
No quiero reproducir las palabras que le he dedicado a ella.
¿Cómo me he podido fiar de la palabra de una mujer con un cigarro en la boca y un vestido playero?, ¿Cómo me he podido fiar de una una mujer que afirma con orgullo ser de Chamberí y a quien le molesta que la identifiquen con la condición de pequeña empresaria y se vanagloria de ser funcionaria?
He pedido al Cielo, a lo Invisible y a sus ángeles que me perdonen por haber negado la vida a este angelito en este precioso verano. Les he pedido que lo lleven con ellos a sus moradas y múltiples cielos.
Le he hecho un pequeño funeral con flores y he cogido su cuerpecito y lo he besado. Lo he enterrado al lado de un olivo que acabo de plantar en la parte de fuera y he hecho una oración.
Sé que mi pajarito está ahora cerca de mí y que me ayudará a seguir adelante con todo.
A mi pajarito






