Un milagro en Gaza
Suwar Ashour
La vuelta a la vida de la bebé Palestina
Hace unas semanas vi a este angelito Palestino en Instagram. Es la bebé de cinco meses a la que el terrorismo sionista ha intentado asesinar privándole de alimento.
Se llama Suwar Ashour y creo que es la BBC quien ha mostrado su cuerpecito débil y frágil. Sí, su madre, Najwa, salió diciendo que cada vez que veía a su niñita así empezaba a llorar.
No he podido parar de pensar en mi niñita desde que la vi. Y creo que nos ha pasado a millones de personas que la hemos visto. Es su carita angelical lo que la ha convertido en el símbolo de la depravación sionista.
No podía parar de llorar cuando la ví en una de las fotos sonreír aún cuando la estaban matando. ¿Cómo puede imaginar este angelito que la están matando recién llegada del Paraíso?
La están matando, mi angelito, y aún sonríe.
Suwar encarna ese "Dios de las Praderas Verdes" que simboliza la inocencia, la infancia y esa dimensión angelical de la bondad, la ternura y la compasión que vi reflejado en la reserva natural de Castronuño en las mañanas del verano.
Ese primer capítulo tan poético de El Dios de las Praderas Verdes que lleva a otra dimensión donde millones de ángeles festejan sobre la superficie del río y el carrizo.
Mi niña, mi Suwar. ¿Por qué te tienen que estar haciendo esto?, ¿por qué estos malnacidos de Donald Trump y Netanyahu se dedican a fabricar bombas sólo para matarte a ti, mi niña, mi ángel?
Vi un vídeo en el que Suwar no podía tan siquiera llorar por falta de hidratación. Y esto me rompía el corazón y no me dejaba vivir.
Me he sentido tan impotente como tantos millones de personas que confiesan y gritan esta impotencia.
"¿Cómo puedo seguir adelante viendo así a este angelito?". Me pregunté.
La imagen de Suwar me ha estado viniendo todo el tiempo y no podía dejar de llorar. Prefiero morir con ella. La vida no tiene sentido viendo a este angelito así y al resto de los angelitos.
¿Qué podía hacer?
Entrar en Gaza es imposible porque está siendo eliminada del mapa y limpiada étnicamente por terroristas sionistas, israelíes y estadounidenses, junto con el terrorismo europeísta a la cabeza la sanguinaria Von der Leyen.
Puedo entrar allí, pero me arriesgo a ser eliminada yo también.
Puedo seguir colaborando con las organizaciones que están a su lado, UNRWA, Human Appeal, Médicos Sin fronteras, etc. Vale, esto ya lo hago.
Puedo seguir compartiendo y comentando en redes sociales. Vale, esto también lo hago.
Aún así, estas acciones me siguen sumiendo en la misma impotencia de no poder abrazar a mi Suwar, llenarle de besos y darle alimento físico.
¿Qué puedo hacer, entonces?
En estas situaciones, cuando me encuentro tan impotente como ser humano, sólo pienso en Jesús y en la capacidad que tuvo de hacer milagros.
Me viene a la mente la frase del centurión con una Fé inquebrantable: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarle".
El centurión tenía tanta Fe en Jesús que sabía que Jesús curaría a su criado desde la distancia.
¿Por qué no poner la misma Fe en Dios sabiendo que, si se lo pido desde lo más profundo de mi corazón, Dios escuchará mi súplica?
En estas situaciones también me llega la súplica del profeta Muhammad cuando se sintió tan impotente y deprimido después de que los habitantes de la ciudad de Taif le atormentaran y le tirasen piedras.
Entonces, el santo profeta, hizo una súplica:
“¡Oh Allah! Ante Ti me quejo de mi debilidad, de mi desamparo e insignificancia ante la gente. Tú eres el Más Misericordioso de los Misericordiosos. Tu eres el Señor de los destituidos y débiles, ¡Oh mi Señor! ¿En manos de quién me abandonas? ¿En las manos de un forastero que se burla de mí? o ¿En las de los enemigos que tienen control sobre mis asuntos? Si Tu ira no recae en mí, entonces nada me preocupa. Tu perdón es amplio y suficiente para mí. Me refugio en la luz de Tu Rostro, que ilumina la oscuridad, que regula los asuntos de esta vida y de la otra. Espero nunca caer en Tu ira. Sólo necesito Tu complacencia y satisfacción, pues sólo por Ti hago el bien y me aparto del mal. No hay poder ni fuerza sino en Ti”.
Tras esta súplica el Señor envió un ángel de las montañas.
Siento que a mí me pasa lo mismo que al centurión y al santo profeta, me siento impotente, pero, a la vez, tengo una gran Fe.
¿Puedo, entonces, ayudar a mi niña, a mi Suwar, desde la distancia?
He empezado a rezar por ella desde lo más profundo de mi corazón, a dedicarle cada acción, cada pensamiento, cada minuto, cada segundo. Mi primer pensamiento cuando me he despertado ha sido ella, mi último también. En cada oración, en cada salat, en el suyud, he pedido con una gran fuerza.
Mientras limpiaba la casa rural, barría, ordenaba, iba y venía, pronunciaba su nombre. Suwar, mi Suwar. Suwar Ashoud, "Señor de los Mundos, de lo Invisible, tú que nos ves y escuchas nuestras súplicas, te lo pido por lo que más quieras, que engordes a este angelito, aunque parezca imposible, aunque no entre ayuda, aunque todo sea oscuro, para Ti no hay nada imposible".
Este pasado jueves tuve mucho trabajo en la casa rural y pensé que debía buscar a alguien, quizá en el hospital Nasser de Gaza, a alguien que le dijera a su madre que yo estaba rezando por ellas día y noche. Era un modo de acercarme a ellas.
Fui a Toro y, cuando volví por la noche, me metí en Google para ver las noticias relacionadas con Suwar y encontrar sitios y personas con quienes contactar.
La alegría no se hizo esperar cuando leí la noticia en la BBC de que Suwar ha sido evacuada de Gaza a Jordania con su madre y su abuela para que este angelito tenga, por fin, el alimento que todo ser humano merece y para que mi niña se engorde y se ponga bien.
Siento, que de alguna manera, el Señor ha escuchado mi súplica, un grito desesperado desde lo más profundo del alma que, ciertamente, ha traspasado dimensiones.
Suwar, mi Suwar, te invitaré a Castronuño y haré un rincón en tu homenaje. Tú eres un milagro del Cielo y un ángel que se suma a ese Dios de las Praderas Verdes en la reserva de Castronuño.