Osho ha sido unos de los gurús, yoguis y filósofos más controvertidos de los últimos tiempos. Sus enseñanzas sincréticas enfatizan la importancia de la meditación, la consciencia, el amor, la celebración, la valentía, la creatividad y el sentido del humor.
Osho no nos dijo nada nuevo respecto del ego y la mente que no hayan dicho las tradiciones espirituales. Pensó que cada ser humano es capaz de iluminarse, capaz de amar incondicionalmente y de responder en lugar de reaccionar a la vida, aunque el ego impide esto porque se identifica con el condicionamiento social, creando falsas necesidades y conflictos, y un sentido ilusorio de identidad.
Para dejar de vivir en el ego y en la mente, según Osho, es necesaria la práctica de la meditación, a fin de mantener un estado de consciencia.
Cuando un corresponsal le preguntó por sus "Diez Mandamientos", en respuesta citó algunos como éstos: "la verdad está dentro de ti, no la busques en otra parte", "vive, totalmente despierto".
Éste es uno de los
vídeos de Osho, "el vídeo más poderoso de Osho. Sus mejores frases" con frases suyas que recogen lo esencial de su pensamiento:
"Sino vives peligrosamente, no vives"
"La vida comienza donde termina el miedo"
"Cambia tú,cambia radicalmente. Deja de hacer las cosas que has estado haciendo siempre. Empieza a hacer cosas que no hayas hecho nunca. Cambia radicalmente. Vuélvete una persona nueva y te sorprenderás"
Y la mejor de todas ellas, la que más me impactó:
"Si una persona conoce su propio valor, no tiene porqué preocuparse por lo que piensen los demás, por eso es importante conocerse, porque sólo el ego es el que depende de las opiniones de los otros. El ego tiene que transar para quedar bien, pero el Verdadero Ser no".
El motivo de haber escrito la novela "el Dios de las Praderas Verdes" fue haberme preguntado qué me había pasado como mujer y qué pasaba en Castilla y León que no me habían contado. El libro de Nevenka Fernández que Juan José Millas publicó fue de gran ayuda y verdaderamente esclarecedor. Me dio las primeras pistas, fundamentales, para ponerme en ruta.
La escritura de
"El Dios de las Praderas Verdes" fue un viaje en sí mismo a lo largo del que leí libros sobre las emociones humanas, principalmente los que ha escrito
Francesco Alberoni, sobre la
envidia, el
miedo, o el
enamoramiento. Emociones que encarnaron varios de los personajes que construí y que me ayudaron a reunir y juntar las piezas del puzzle que faltaban.
En las presentaciones (se pueden ver en esta página) del libro siempre he hecho una referencia clara a que "Dios estaba presente cuando uno podía ser uno mismo, es decir, cuando podía desarrollar sus propias habilidades, aquéllas que son del espíritu mismo, es decir, de uno mismo" y que "Dios se alejaba y dejaba de existir cuando la cultura y la sociedad no ofrecía las oportunidades materiales imprescindibles para desarrollar el propio potencial".
En la
casa rural Beautiful Alamedas hay grabado en una de las paredes del patio interior un párrafo del primer capítulo de
"El Dios de las Praderas Verdes", que es una declaración de intenciones, y, en cualquier caso, un
retorno al "Verdadero Ser", al propio espíritu, a ese
propio valor del que habla Osho en su frase,
que es el Ser y no el ego, el verdadero espíritu, la verdadera identidad, ése que permite estar más cerca de Dios y en comunión con el Todo".
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