
Televisión Española está siendo cómplice del genocidio palestino
El 9 de abril el terrorismo israelí asesinó por la mañana más de 35 palestinos, niños incluidos, en un ataque en el vecindario de Shujaiya de Gaza. Era una zona que habían dicho que era segura y la gente corrió hasta allí. Hubo, además, 80 desaparecidos y heridos, que murieron en el hospital por falta de recursos. El portavoz de Defensa Civil de Gaza, Mansour Basal, relata imágenes dantescas y voces que se oían desesperadas entre los escombros que se apagaron lentamente.
Es imposible asimilar las imágenes que estamos viendo a diario en Gaza. Padres con los ojos desorbitados y las venas hinchadas sosteniendo las cabezas de sus hijos, madres portando el pie de un hijo; seres humanos que se retuercen al ser quemados vivos; y cuerpos que saltan por los aires cuando caen las bombas.
Ese mismo día, el 9 de abril, y en Cisjordania el terrorismo israelí intensificó la demolición de casas palestinas, el robo de sus tierras, el secuestro de sus hijos y la posterior tortura en campos de concentración.
Hacía tres meses que no veía la televisión española porque no da una cobertura sobre lo que está pasando en Gaza, no lo llama genocidio y se reúne con terroristas israelíes y les entrevista para que les expliquen el avance del genocidio.
Me estoy informando sobre el Holocausto Palestino en otros canales internacionales que sí que dan cobertura del genocidio, sí que lo llaman genocidio y no son el brazo mediático de terroristas.
Pero ese día, el 9 de abril, ante las brutalidades insoportables del terrorismo israelí, ingenua de mí, decidí ver el telediario de las tres de televisión pública española, estando segura de que lo abriría con la masacre de Shujaiya.
No sólo es que no lo abriera sino que no dijo ni una palabra durante los mortíferos 39 minutos que duró la propaganda televisiva. Es decir, que las peores atrocidades que todos estamos viendo en redes sociales y otros canales internacionales, para Televisión Española, simplemente, decide, en nombre de todos nosotros, que no existen.
Televisión Española habló de los aranceles de Trump, del derrumbe en República Dominicana, del aval judicial de "El Odio", de la goleada del Arsenal al Real Madrid, del acuerdo de gobierno en Alemania, de las protestas en Hungría, de que Carlos III ha ido a Italia, de la jueza encargada de la dana, del TC, de una investigación sobre el alzheimer, de la falta de sueño, de la prohibición de fumar en hospitales, del gas grisú en la mina de Asturias, de que hay niebla en Santander, de que los cerezos ya están en flor, de las curiosidades de los pasos de Semana Santa, de que un nuevo programa desmiente los bulos, de que un cantante saca su carrera en solitario y, de postre, como no, el fútbol, que para Televisión Española es Dios. Pero ni una palabra sobre las atrocidades en Gaza.
Para Televisión Española el genocidio de Gaza no existe.
Y, mientras que, a muchos de nosotros nos ha cambiado la vida y no podemos vivir con esta nueva realidad del genocidio. Mientras que unos estamos desesperados donando dinero, comunicándonos con los palestinos a través de las redes sociales, ofreciéndoles nuestro apoyo y soporte emocional, seleccionando productos, servicios y empresas que financian el genocidio, precisamente, para boicotearlo, donando dinero a las organizaciones de ayuda humanitaria que pueden acceder a duras penas a Gaza, escribiendo a los gobiernos para que corten lazos con este Estado Genocida y Terrorista de Israel, colaborando con políticos que hacen todo lo posible para conseguir un alto el fuego, el arresto de Netanyahu y de su gobierno y la constitución de un Estado Palestino, Televisión Española está colaborando con este genocidio, Y tanto es así que podemos y debemos llevar a Televisión Española a la Corte Penal Internacional.
El Estado Terrorista de Israel tira las bombas, Televisión Española pone una capa eficaz de cal corrosiva. Su silencio cómplice.
Llevar a la Corte Penal Internacional a Televisión Española es una obligación nuestra como ciudadanos, que estamos defendiendo nuestro sistema de valores democráticos y un orden internacional basado en el respeto de los derechos humanos y la prosperidad todos los habitantes de este planeta. Y que, además, tenemos la suficiente inteligencia de amar a otros y aliviar el sufrimiento de los indefensos.

