
Nevenka Fernández, una heroína que no se enfrentó a una realidad material con caballo y lanza, se enfrentó a una violencia inmaterial basada en la creencia social y pública de la inferioridad de la mujer
Nevenka Fernández realizó un ejercicio de AUTENTICIDAD, SINCERIDAD, LUCIDEZ Y SALUD MENTAL, UN ACTO HEROICO Y GENUINO dentro del sistema de pensamientos y comportamientos español, que es neurótico, porque niega, de forma sistemática, la realidad de la violencia social contra la mujer.
Nevenka Fernández vino a decir con su comportamiento: "Esto es un atentado contra mi propia vida y no se puede tolerar"
Nevenka Fernández es una heroína. Nevenka Fernández, la jovencísima concejala de Hacienda y Comercio del Ayuntamiento de Ponferrada, en marzo de 2001, decidió poner todo patas arriba y denunció al alcalde, Ismael Álvarez, por acoso, provocando un antes y un después en la Historia de España.
Nevenka Fernández es una heroína que sufrió un verdadero acoso sexual y psicológico consistente en confundir a la víctima desde una posición de superioridad. Pretender servirse económica, sexual o emocionalmente de una mujer es reducirla a la condición de un objeto; desvirtuar su esencia femenina, su identidad, desproveerla de su dignidad como ser humano y de su destino.
Nevenka Fernández tuvo que soportar las descalificaciones, actos, vejaciones, y el desprecio más absoluto hacia su persona y trabajo por parte de Ismael Fernández, quien trató de mantener relaciones sexuales con ella diciéndole que "no pasaba nada" y tildándola de "histérica" ante su negativa. El calificativo de "irresponsable" fue otra de las tretas de Ismael Álvarez por no asistir a una fiesta, en la que Nevenka sabía que, de nuevo, su integridad física y psicológica estarían amenazadas. Su propia vida.
DERRIBAR A UNA MUJER SIGUE SIENDO UNA PRÁCTICA HABITUAL EN ESPAÑA Y EN CASTILLA Y LEÓN
"QUERÍAN QUE ME MARCHARA COMO UNA INCOMPETENTE"
ESPAÑA SIGUE ANCLADA EN LOS TIEMPOS DE LA REGENTA
Pero, además, Nevenka tuvo que enfrentarse a toda una sociedad que tiene interiorizado la idea de que destruir a la mujer es algo normal. Juancho Armas Marcelo apuntó que "esta mujer ha estado en tratamiento psiquiátrico" y Fernando Jaúregui señaló que “ni la mejor actriz de Hollywood sería capaz de montar algo así”, entre muchos de los comentarios que pertenecen al sucio subconsciente colectivo español, para el que la mujer es un objeto al servicio del hombre y una esclava emocional, económica y sexual. Llama la atención que esos mismos que abogan por destruir de esta manera a una mujer sean los mismos que critiquen otras prácticas misóginas de países africanos.
"Querían que me marchara como si hubiera hecho algo malo, querían que me marchara como una incompetente". Es la voz de Nevenka Fernández en el juicio, una voz que la salía en un hilo y ahogada, que delata la propia confusión y el propio conflicto interno que ella misma sufría; estar contando, por una parte, su calvario a quien ella consideraba la autoridad; una autoridad que, en principio, debería defender su integridad y comprender que una agresión no tiene cabida en una Democracia y en un Estado de Derecho, y una autoridad que, por otra parte, no estaba preparada para comprender qué es lo que pasa cuando a una mujer se la viola en su ser más profundo.
"Uno denuncia cuando tiene dignidad, y luego denuncia. Pero ya cuando ha pasado todo ese calvario que nos ha dicho". En palabras de uno de los magistrados de la sala. Y con un tono de voz que delata que este magistrado no tiene ni corazón, ni piedad, ni compasión. "Que nos ha dicho" . Esta frase pertenece a este re-sucio subconsciente colectivo castellano-leonés en el que se niega la violencia hacia la mujer, su propio dolor, su propia esencia, su propia identidad, su propia integridad y su propia vida. Es una frase que apunta a la mujer como mentirosa y loca, y está en boca a cada segundo de médicos, jueces, policía y civiles. Además de manifestar que esos "puntos de honra" de los que hablaba Teresa de Ávila, tan pertenecientes a lo español y que nos hacen tan ridículos prevalecen en la escala de valores personal de este magistrado.
NEVENKA, UNA HEROÍNA QUE NO SE DEJÓ ENGAÑAR NI CONVENCER NI PARALIZARSE POR LAS DUDAS: ¿SERÉ YO CULPABLE DE NO ACEPTAR ESTO O ES VERDAD QUE LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO QUIERE ACABAR CONMIGO?
La vida diaria en España y en Castilla y León se desarrolla con estos patrones y lo admirable de Nevenka, que la convierte en una auténtica heroína, no es enfrentarse, como en la Edad Media a su oponente con una lanza, sino enfrentarse a una violencia inmaterial; a unos patrones verbales y de pensamiento que confunden a la mujer con el único fin de hacerla sentir culpable y sin dignidad.
Castilla y León y España continúan ancladas con estos patrones de comportamiento social de "cómo derribar a una mujer", tal y como lo contó Clarín en "La Regenta", y el ataque no proviene sólo del acosador, sino de la sociedad que le apoya.
El título del libro que escribió Juan José Millás: "Hay algo que no es como me dicen: el caso de Nevenka Fernández contra la realidad" no puede ser más significativo. Porque cuántas mujeres sufren a cada segundo esta confusión en las consultas de los médicos. Una confusión que equivale a un gas axfisiante que las deja sin vida de modo paulatino. Que las sumerge en la confusión y en la duda de "si serán ellas culpables como los demás las dicen, que se toman las cosas demasiado a pecho, que no es para tanto, que si está en un país africano aún es peor, o si, verdaderamente, el dolor que están sintiendo es de una agresión genuinamente brutal que está asimilada en el subconsciente colectivo como algo normal".
Continuaré dedicando todas las ediciones de mi novela: "El Dios de las Praderas Verdes" a Nevenka Fernández y a Juan José Millás, pues la lectura del libro de Millás me hizo ver la intención canalla del psiquiatra que me estaba suministrando psico-fármacos, psiquiatra que estaba despreciando el dolor que yo sentía como mujer después de haber vivido algo similar a lo que vivió Nevenka.
Gracias, Nevenka, por defender tu integridad y tu dignidad como ser humano y como mujer. Porque, de no haber sido por tu valentía, yo no habría tenido un referente tan claro ni la seguridad de lo que sucede aún en España no es lo propio de una Democracia donde los derechos fundamentales están garantizados.



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