HOMENAJE A NEVENKA FERNÁNDEZ
LA FUERZA ÉTICA DE LA INTEGRIDAD - LOS ATRIBUTOS DE UNA PRINCESA
Hoy cumplo 50, pero no 50 años de los que uno se pueda imaginar, sino 50 atemporales años de alguien sin edad. Quizá porque he vivido "in spirit", en espíritu, es decir, inspirada. Y hoy, justo en el crucero de la trayectoria vital, quiero dedicar este aniversario a alguien gracias a quien, de alguna forma, de nuevo, nací.
Aún recuerdo aquella mañana de invierno. Me desperté en el desván de lo que fue la casa de mis abuelos en Castronuño. La voz de la radio contaba la historia de
Nevenka Fernández. Aquella historia resonó en mi interior. Enseguida compré
el libro de Juan José Millás y, por la tarde, lo leí de un tirón.
Hay cosas en la vida que parecen pequeñas, pero la lectura de aquel libro cambió la mía.
Mis dudas se disiparon y, aunque aquella niebla seguía sin dejar ver (y continúa), al menos sabía de dónde provenía, quién y cómo la causaba. Era esa "luz de gas" que, al día de hoy, sigue instalada. Es el gas que va apareciendo cuando la realidad se manipula con la palabra o con los hechos, y esa manipulación queda sin rebatir; es el gas que van creando todas esas pequeñas injusticias del día a día, naturalmente aceptadas, que hacen, al final, de un lugar, un sitio completamente irrespirable.
El título del libro era, además, lo suficientemente aclaratorio: "Hay algo que no es como me dicen. Nevenka Fernández contra la realidad".
A lo largo de estos años, no he dejado de investigar la
audacia de Nevenka, y, durante los mismos, he ido descubriendo elementos que me han ido dando más información.
En realidad, este episodio de nuestra historia, no habla sólo de la valentía de Nevenka, en realidad, habla de Castilla y León.
De entre todos los matices, para mí, como alguien altamente perceptible, hay uno para destacar. Nevenka, sí, denunciaba lo que era obvio, que un hombre en una posición política y profesional de superioridad, la estaba acosando. Pero hay algo que reclamaba con desesperación: SU INTELIGENCIA. Un binomio o una ecuación: "preservar mi inteligencia = preservar mi integridad".
El día que los Reyes fueron a Ponferrada, ella los recibió, en un acto oficial. Don Juan Carlos, al verla, le dijo: "qué joven y qué guapa eres", a lo que ella respondió: "además de inteligente, Majestad".
Recuerdo verla en un vídeo, hablando con el fiscal, y argumentando su defensa, entre lágrimas y una gran angustia: "Me querían dejar como una incompetente", decía.
Se trataba de destruir a una mujer inteligente por un grupo, y la destrucción de una mujer inteligente ya la describió Clarín en La Regenta. Consiste en desintegrar a una persona. Eliminarla. Deshacerse de ella sin dejar rastro.
Pero, cuando ella dijo NO, parte de Castilla y León, gran parte de sus periodistas (y de España), y gran parte de su sociedad, se quitó la máscara y empezó a sembrar el terror. Y el huracán habitual
bajo la superficie aparentemente tranquila, explotó, y el normal terrorismo de baja intensidad se hizo más virulento. Y esto sigue pasando.
Lo que hizo Nevenka fue un ejercicio de radical integridad. Su vida estaba en juego, de forma tal, que no pensó en las consecuencias. Como los elefantes cuando percibieron el tsunami. Arrancaron las cadenas y se fueron. Una gesta que proviene, de forma intuitiva, del espíritu y no de la razón. Alguien con un componente inusual de honradez y entereza. Alguien con cualidades nobles. Por eso, hoy quiero dejar a esta Princesa en el lugar que, en justicia, en la Historia de Castilla y León, le corresponden. Nadie, ni en España ni en Castilla y León, ha hecho lo que Nevenka sí.
Sí, muchos periodistas, al ver que desafiaba el statu quo, envalentonados, empezaron a tirar las primeras piedras. Y otros (y otras) comenzaron a relamerse con el espectáculo que se avecinaba de ver quemar a una mujer en la hoguera.
Sin embargo, esta cualidad suya, de ella, de absoluta integridad, le dio una FUERZA ÉTICA y una POTENCIA MORAL tal, que arrasó con todos ellos, y, a los demás, nos dejó el camino allanado y la luz encendida, para que viésemos de dónde proviene este asfixiante gas.
ENTERRAR VIVAS A LAS VESTALES
En la antigua Grecia, las niñas elegidas para ser vírgenes vestales eran llevadas al templo cuando eran muy pequeñas. Pero una virgen vestal que hubiese tenido relaciones sexuales con un hombre, habría profanado a la diosa. En castigo, era enterrada viva; sepultada en una pequeña cueva bajo tierra con luz, aceite, comida y sitio para dormir. La tierra sobre la misma era nivelada como sino hubiese nada debajo. De esta forma, se eliminaba la vida de una virgen vestal, cuando ésta había dejado de personificar a la diosa, cubriéndole de tierra del mismo modo que se extinguen las brasas ardientes de un hogar.
EL PATITO FEO
El patito feo, el cuento clásico-contemporáneo de Hans Christian Andersen, cuenta la historia de un patito particularmente más grande, torpe y feo, que sus hermanos empezaron a molestar, por lo feo que era, pero que, al crecer, se convirtió en un bello cisne. El pobre patito no recibía más que picotazos, empujones y burlas. Un día, salta la cerca y huye, y una tarde de otoño, divisa una bandada de grandes y hermosas aves blancas que levanta el vuelo. Son cisnes, pero él no lo sabe. Y, después de muchas penalidades, y a punto de morir, cuando llega la primavera, es capaz de salir volando hasta un precioso jardín donde una bandada de cisnes aparece. El patito feo se acerca a ellos temiendo que lo maten a picotazos. Pero éstos nadan a su alrededor y lo acarician con sus picos. De pronto, se mira en el agua, ve su imagen reflejada y se da cuenta de que también él es un precioso cisne y, con los suyos, encuentran la felicidad.
JOSÉ, EL HEBREO
José fue uno de los doce hijos de Jacob y era el hijo preferido. Era un hombre íntegro y justo. Sus hermanos, por esta razón, lo envidiaban, y lo vendieron como esclavo, haciendo creer a Jacob, su padre, que se había caído a un pozo y había sido devorado por una bestia. José supo interpretar un sueño profético del faraón, salvó de la hambruna al pueblo egipcio, y perdonó a sus hermanos. José quería ser amigo de sus hermanos, pero ellos no querían ser amigos de él. ¿Amigos? No, no quiero ser tu amigo. Y no quiero ser tu amigo porque te odio, aunque no tenga una razón para odiarte, sólo te odio porque eres justo e íntegro. Es el virus del odio gratuito. Te odio porque te odio.
Hoy cumplo 50 años, el 25-N está a las puertas, y hoy quería dejar bien claro qué sitio debe ocupar Nevenka en la historia y en el imaginario castellano-leonés, con las cualidades nobles que ella posee, para que otras niñas, cuando descubran este artículo, y lo lean, que lo descubrirán, y lo leerán, puedan conocer la verdad de la realidad de nuestra sociedad con sus matices y sutilezas.
Se siguen enterrando vivos los talentos y la inteligencia de muchas mujeres, en Castilla y León. Ojo, y de muchos hombres con cualidades de alta perceptibilidad, creativos, sensibles, brillantes, y con talento. Se sigue repudiando de la sociedad castellano-leonesa a los cisnes, que podrían contribuir en ella con lo mejor de sus dones. Y se siguen vendiendo como esclavas a muchas mujeres (y hombres), haciendo creer que se las ha comido una bestia. Se las sigue excluyendo y se las hace desaparecer. Y todo esto se hace en el anonimato. Y esto es una forma de matar. Medios de comunicación e instituciones, principales responsables.
Los poderes públicos castellano-leoneses deberían preocuparse porque todos los individuos estuvieran insertados de forma correcta en esta sociedad, que todos se sintieran en casa, y formando parte de una gran nación.
Amor gratuito en vez de odio gratuito. Construir belleza. Dejar un legado a otros. Ser considerado con los demás. Trabajar arduamente. Buscar conocimiento y sabiduría. Tener empatía con el sufrimiento ajeno. Valorar el trabajo y los dones ajenos. Y no hacer a otros lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros mismos. Aprovechar el tiempo hasta el final de nuestros días. Copiar las habilidades o las cosas materiales ajenas si nos gustan de otros y no las tenemos nosotros mismos, pero no destruirlas. Estos han sido algunos de los principios rectores de mi vida hasta ahora. Y seguiré construyendo mi proyecto y propósito vital con los mismos.
Espero pronto, y con ayuda de Dios, de mi Jesús, dar novedades y buenas noticias.