Dr. Hussam Abu Safiya, director del hospital Kamal Adwan de Gaza
No y mil veces no
Nos negamos a tratar esto como algo romántico, como si el doctor Hussam Abu Safiya, director del hospital Kamal Adwan de Gaza, fuese un héroe legendario que permanece erguido y lucha contra el mal del mundo para salvar a su gente.
Éste es un ser humano que ha sido sitiado y herido, que ha estado suplicando ayuda durante más de tres meses.
Éste es un ser humano al que vosotros (humanos) habéis dado la espalda mirando para otro lado y haciendo oídos sordos.
Éste es un ser humano al que vosotros habéis fallado.
Éste es un ser humano que se rindió esperando vuestro rescate.
Éste es un ser humano al que vosotros no habéis mirado como ser humano.
NO, NO, NO Y NO
QUÉ VERGÜENZA PARA TODOS VOSOTROS POR DEJARLE SIN OTRA OPCIÓN QUE ENTREGARSE, y vosotros os atrevéis a hacer algo romántico de él como si fuera un héroe y así adormecéis vuestra existencia inconsciente.
VERGÜENZA
VERGÜENZA
VERGÜENZA (traducción de la publicación de khalil.khalidy/drmadsgilbert)
Ayer detuvieron al director del hospital Kamal Adwan de Gaza, el doctor Hussam Abu Safiya, junto con otros médicos y enfermos graves. Los llevaron a un centro de interrogación, los golpearon y los dejaron desnudos en el frío de la noche. Ahora acaban de liberar a algunos de ellos, pero no sé qué suerte ha corrido el director.
El ejército isralí lleva sitiando desde hace dos meses el hospital Kamal Adwan. Se puede visitar el instagram del doctor Hussam Abu Safiya en dr.hussam73 y ver cómo el director del hospital pide de forma desesperada la actuación de la comunidad internacional para detener la progresiva destrucción del hospital con bombas, drones, tanques y bulldozers hablando entre los estallidos y mostrando la devastación de las distintas plantas. Ha apelado a la convención de Ginebra pero, como él mismo afirma, la comunidad internacional ha hecho oídos sordos.
En mitad de esta barbarie en la que cualquier atisbo de humanidad es inexistente, el director del hospital Kamal Adwan, dibuja un bajorrelieve de la bondad y la belleza del corazón humano en una situación que podría desencadenar la peor respuesta del ser humano.
Éste son algunas de las palabras del doctor Hussam Abu Safiya y el testimonio de Fé y sabiduría que nos deja:
"Podría haber salido de Gaza con mi familia, pero no abandonaremos esta tierra, si Dios lo quiere. Estamos resueltos, determinados, profundamente arraigados, soportando con paciencia".
Había países que esperaban al doctor con los brazos abiertos, pero él rechazó dejar Gaza. ¿Cuál es el precio que ha tenido que pagar por permanecer en Gaza? Ha perdido su casa, su hijo y ha sido herido.
El doctor cuenta que su hijo empezó a estudiar medicina y su sueño era ser médico como su padre.
"Cuando recibí la noticia de la muerte de mi hijo sentí que perdía toda la energía, pero, como he dicho, doy gracias a Dios por haberme creado musulmán. Lo pusimos en las manos de Dios".
"Mi hijo ha ido a un sitio donde todos vamos a ir, Dios lo quiera, y, Dios lo quiera, él será nuestro intercesor en el cielo".
Mi mujer es extranjera y mis hijos tienen otra ciudadanía, y, por este motivo, la embajada llamó muchas veces, por lo que podíamos salir de Gaza y dejar nuestra tierra. Pero no es el momento oportuno para hacerlo".
"Pienso que esta situación requiere permanecer al lado de la gente y no salir huyendo. Gaza es nuestra tierra y nuestra madre, requiere nuestra firmeza y merece nuestros sacrificios"
"Nosotros merecemos ser libres, justo como cualquier ser humano sobre el planeta. Creo que las fuerzas de ocupación nos quieren echar, y nos piden que nos vayamos de aquí. Por este motivo, pueden decir públicamente que el sistema de salud se tiene que ir y somos conscientes de ello, pero no nos iremos, Dios lo quiera, de este sitio, y, como he dicho, nosotros somos los servicios humanitarios que proveemos a nuestra gente en el norte de Gaza".
"El sistema sanitario, desafortunadamente, ha pagado un precio muy alto, y el mundo, desafortunadamente, no llega para tener una reacción constructiva para proteger este hospital. Y esto nos obliga a perseverar para que esto siga progresando. Y esto no nos hace dudar ni debilita nuestra resolución, Dios lo quiera. Estamos resueltos, determinados y profundamente arraigados, soportando con paciencia y devotos de Dios, Dios lo quiera".
El hospital ha sido sitiado, a este doctor los pacientes le llaman "el padre", y él hace rondas para visitarles y sentir su dolor, a pesar del propio dolor que hay en su corazón.
María José