
Ayuda a Palestina
Mi vida ha cambiado desde que, en octubre del 2023, se hizo visible todo lo que está pasando en Gaza.
Noches sin dormir
Noches sin dormir con las imágenes de los niñitos muertos y las voces desgarradas de hijas y madres.
Cuando veía en el televisor o en el móvil las escenas de los bombardeos y los ciudadanos de Gaza saliendo de los escombros, ensangrentados, trataba de pararlo con la mano desde aquí.
Sé que este sufrimiento de verlo desde la lejanía sin poder hacer nada es compartido por millones de seres humanos.
Durante el 2024, como los bombardeos no cesaban, yo estaba conectada el día entero a Al Jazeera, que fue casi el único canal que retransmitía esta realidad monstruosa de forma íntegra.
El hospital Kamal Adwan
Llegó el mes de diciembre y el cerco al hospital Kamal Adwan, en el Norte de la franja de Gaza, se fue estrechando.
Recuerdo que era angustiante ver cómo iban destruyendo progresivamente el hospital y, también, cómo el director del hospital, el Dr. Hussam Abu Safiya, pediatra y neonatólogo, pedía ayuda, a través de Al Jazeera, a la comunidad internacional.
Recuerdo verle con su bata blanca hablando por su móvil y preguntando dónde estaba el Derecho Internacional que protege los hospitales.
Recuerdo verle hablando a Al Jazeera mientras caían las bombas en el hospital y él se encogía.
Luego vimos al doctor con el bastón cuando le hirieron la pierna, lo que no le impidió seguir atendiendo día y noche a los miles de pacientes que llegaban al hospital.
Después, le vimos dirigir el rezo en el propio funeral de su hijo a la salida del hospital.
La sensación que teníamos todos era el desamparo al que se estaba enfrentando este hombre solo frente a un ejército sin piedad.
Y, al final, le vimos cruzando entre los escombros llamado por los tanques y caminando hacia ellos con su bata blanca.
Era un 27 de diciembre del 2024.
España mientras tanto
Mientras tanto, aquí, en España, a pesar de las manifestaciones incipientes, la gente seguía celebrando las fiestas como si nada pasara. Mientras las televisiones, públicas y privadas, seguían transmitiendo los fuegos artificiales de la Nochevieja.
Es algo que yo no podía comprender.
Recuerdo que pasé aquellos días en oración en la reserva natural de Castronuño y frente al ordenador publicando posts sobre las atrocidades que estábamos viendo y sobre el Dr. Hussam Abu Safiya.
El encuentro con Anás
Uno de esos días, y después de publicar un post sobre el doctor, me llegó a través de Instagram, un mensaje que me agradecía el apoyo al doctor.
Era un chico de Gaza, un joven de 22 años, que resultó ser sobrino del doctor.
Tengo que confesar que me consoló el hecho de ver que los posts que publicaba a la desesperada sobre el Dr. Hussam habían resonado en su sobrino Anás.
Como cada día, mi hermano Esteban y yo, nos fuimos a pasear por la reserva natural y, entre los pinos y las encinas, yo le iba contando el encuentro con Anás.
Y, como estamos en un mundo donde los engaños y las estafas proliferan, pensé que era alguien que pretendía hacerse pasar por un familiar del Dr. Hussam para sacar provecho de algún modo.
Y mi hermano, para protegerme, me hizo ver en cierto sentido, que podría ser alguien con no buenas intenciones.
Yo me auto convencí de que así era, pero había algo dentro de mí que me decía que sí que era él y que era un ser humano auténtico. Quizá, la intuición más desarrollada por el hecho de ser sensible me estaba funcionando.
Había hablado varias veces por videoconferencia con Anás y aquella carita, aquella forma de hablar, de expresarse y de sentir me decían que estaba ante alguien de verdad.
Pero, para asegurarme, le pedí algunas fotos personales, que me envió. Y pude comprobar que era cierto. Luego me sentí mal por haberle hecho hacer aquella pequeña concesión sobre la intimidad de su familia. Pero yo me quería proteger.
Quién es Anás
Anás nunca me pidió dinero y surgió de mí, a través de su plataforma de GoFundMe, ayudarle con pequeñas cantidades.
Me encantaba verle con su cara llenita en las fotos y, particularmente en una de ellas con su hermano, en una heladería de Gaza (antes de los bombardeos). Me recordaban a mi hermano y a mí cuando teníamos su edad.
Me llamó la atención el énfasis que ponía cuando hablaba sobre terminar sus estudios de Ingeniería de Software para poner sus conocimientos al servicio de la humanidad.
Cuando leí la biografía de su tío, el Dr. Hussam Abu Safiya, en la Wikipedia, en la que decía que el Dr. Hussam había nacido en el seno de una prominente familia árabe en el campo de Jabalia, al Norte de la franja de Gaza, pude entender esta nobleza de carácter que les une de modo biológico y que, además, es un rasgo distintivo del pueblo Palestino.
El Dr. Hussam Abu Safiya, casado con su mujer Albina, una ciudadana de Kazajistán, pudieron haber salido de Gaza, sin embargo, él decidió quedarse al lado de sus pacientes y de su pueblo.
Más tarde, viendo un vídeo del médico noruego Mads Gilbert, en el que explica que los Palestinos son excelentes en las materias que abordan y que tratan de que sus hijos despunten académicamente, pude entender aún mejor las señas de identidad de este pueblo. Y, más adelante, he escuchado, de nuevo, que es uno de los pueblos con una de las tasas más altas de alfabetización del planeta.
Un día, Anás me sorprendió con los resultados de sus exámenes. Eran las mejores calificaciones. Estaban en la mitad de los bombardeos y lo último que yo me esperaba es que Anás pudiera tan siquiera estudiar.
Las acciones concretas
Lo cierto es que le he estado ayudando, dentro de mis posibilidades, con pequeñas donaciones a su página de GoFundMe, y haciendo llamadas a mi círculo de amistades y conocidos para que ellos también donen.
Sueño con que Gaza sea un vergel de jardines como los que yo he podido construir en Castronuño.
La situación en Gaza va empeorando y la ayuda va siendo cada vez más necesaria. De la misma forma que la situación del Dr. Hussam Abu Safiya está empeorando.
De este modo, yo estoy cada vez más comprometida para ayudarles económicamente y en estado de oración permanente por ellos.
A continuación, paso a describir las acciones concretas que estoy llevando para ayudarles.
ACCIONES CONCRETAS DE AYUDA A GAZA
1.- Creación de anuncios publicitarios en Meta para recaudar fondos
Ayuda a Anás a través de anuncios publicitarios creados en Meta Business Suite con vídeos en los que pido ayuda para Anás y su familia y en los que explico su situación y, finalmente, invito a entrar en su página de GoFundMe para que donen.
2.- Mis cuentas de Instagram y Facebook conectadas a la web GoFundMe de Anás
He prestado mi cuenta de Instagram y mi página de Facebook para las publicaciones y los anuncios, y he insertado en la bio el link que lleva a su página de donaciones de GoFundMe.
3.- Publicación de vídeos del Dr. Hussam Abu Safiya llamando a la oración
Publico, además, vídeos hablando del doctor Hussam Abu Safiya y de su estado, y pido que estemos en oración por él.
4.- Apertura de los jardines de Beautiful Alamedas y Al-Kauthar para orar por el pueblo Palestino
He decidido abrir los fines de semana los jardines de Beautiful Alamedas y de Al-Kauthar en Castronuño al público, jardines que concibo como un espacio de oración para rezar, especialmente, por el pueblo Palestino.
5.- Publicación de vídeos con las fuentes para orar por el pueblo Palestino
Publico vídeos de las fuentes y del agua de los jardines para recordar que estamos en oración por los Palestinos, en concreto, por el Dr. Hussam Abu Safiya.
6.- Estado de oración permanente por el pueblo Palestino
Personalmente, mis días y mis noches estoy en recuerdo y oración constante por los Palestinos.
7.- Asistencia a manifestaciones
Valladolid es la ciudad más cercana a Castronuño. La Plataforma de Solidaridad con Palestina convoca manifestaciones periódicas a las que trato de asistir.
8.- Inversión y fomento de la compra de productos de origen Palestino
Sigo de cerca la plataforma BDS para no comprar productos o servicios que financien el genocidio. Por ejemplo, antes era usuaria habitual de una marca de ropa y, desde que supe que tienen fábricas y oficinas en territorios ocupados, he dejado de comprarla. En su lugar, compro marcas de ropa sostenibles que se comportan de un modo ético.
Consumo productos ecológicos y de nuestro huerto. Compro dátiles de productores Palestinos y cerámica artesanal en tiendas online que están ayudando con comidas y donaciones. También collares, kufiyas y pulseras con la bandera Palestina, y me aseguro de que los ingresos van a ellos.
9.- Interacción en redes sociales
Sigo Instagram y Facebook e interactúo con las dos plataformas.






