Bizcocho de algarroba ecológico, por MARÍA KINDELÁN
Estoy desayunando este delicioso, nutritivo y suave bizcocho de algarroba de María Kindelán: saciante, sin gluten, y con alto contenido en fibra soluble, tal y como lo define ella en su Facebook, que contribuye a la salud de la microbiota intestinal. Está endulzado con ágave, y te encuentras trocitos de nuez y uvas pasas.

Cuando lo probé el sábado, me recordó a esos cakes ingleses finos y esponjosos, con un dulzor en su punto que te invita a repetir. Se nota que está elaborado por una nutricionista orientada claramente a un estilo de vida saludable.
Mi hermano Esteban, deseoso de eliminar el azúcar en su dieta, dijo que, cuando piensa en un bizcocho, se imagina uno como ése. Este bizcocho es el reflejo de María, además de bella y elegante, es paciente y dulce como la miel, por eso, sus creaciones son el resultado de ir al ritmo de la Naturaleza, sin prisa, pero sin pausa, porque, de esa forma, siempre se llega.

El bizcocho ecológico de algarroba y ágave es el reflejo de la personalidad de María Kindelán, movida por el arquetipo o instinto de Hestia en el Olimpo griego, la diosa del hogar y del fuego. Son personas tranquilas y fáciles de carácter, de las que mana una fuente interior de paz y calidez, conectadas con el centro interno, con ese "punto tranquilo", esa referencia interna que le permite a una mujer estar afianzada en medio del caos externo, donde lo importante es el Ser. Mientras escribo esto, me viene a la memoria las palabras del licenciado Antonio de Aguiar, refieriéndose a
Teresa de Ávila: "pasaba junto a ella las horas del día sin sentir y las de la noche con el ansia de volverla a ver al día siguiente".
El otro día, mientras yo fregaba los platos de desayuno y organizaba el ambiente, María cocinó para nosotras, con ese otro arquetipo de Deméter, la diosa de la maternidad, que impulsa a las mujeres que lo tienen, a cuidar y nutrir a los demás.
Ya ven, un bizcocho ecológico de algarroba, ágave, pasas, nueces, con un toque de vainilla natural, es algo más que un simple bizcocho, es el alma de quien lo ha cocinado.
María, fue una delicia compartir un rato con los tuyos y los míos, con los nuestros, un rato tan lleno de bendición como el del otro día. Espero que el encuentro con esta impetuosa e impaciente Afrodita que escribe estas reflexiones, supusiera para ti, también, una oportunidad de crecimiento, transformación y alquimia.
Con gran cariño,
María José Celemín