Es en un entorno sin estímulos y empobrecido donde un superdotado puede verse aislado. "El Dios de las Praderas Verdes" cuenta, por primera vez y como no se había hecho nunca, la violencia que los individuos más dotados sufren por parte del resto en Castilla y León, y la envidia mortal que las chicas adolescentes sienten hacia la belleza física y espiritual de otras más dotadas, y cómo los psiquiatras tratan este problema grave abordándolo desde sus perspectivas patriarcales tratando a las mujeres como si fueran idiotas, inferiores y desequilibradas. Esta grave situación lleva a las mujeres más dotadas en Castilla y León a hacerlas creer que son unas enfermas en vez de que la sociedad tuviera la capacidad de absorver sus talentos y habilidades.
El Dios de las Praderas Verdes cuenta, a través de Victoria, las dificultades y tribulaciones de los niños y adolescentes superdotados para desarrollar sus capacidades, así como la incapacidad de los adultos para detectar a un niño superior a la media y poner los medios que promuevan y desarrollen sus talentos.
El rechazo y la violencia de los otros sumerge a los adolescentes superdotados en un estado de aislamiento e incomprensión que frena, en el mejor de los casos, la posibilidad real de potenciar sus talentos.
La novela muestra con la precisión de una cámara los sentimientos y sensaciones de una niña altamente sensible y las situaciones de falta de sintonía y rechazo del exterior y de la media y, en este sentido, la novela describe con claridad y detalle qué siente y cómo es un niño superdotado y altamente sensible, y ésta es una de las grandes contribuciones de este texto tanto para la comunidad española de superdotados y como para el resto.
En la novela, Nueva York (tercera parte del libro) toma el valor de un símbolo y representa el escenario donde Victoria, como adulta, puede desarrollarse con plenitud, y donde la diferencia y los diferentes son aceptados y premiados.
El escenario principal donde se desarrollan los acontecimientos está en un pueblo de la provincia de Valladolid, cerca de Toro, Zamora y Salamanca. De allí arranca la acción y allí termina.
En la segunda parte, el escenario se traslada a la ciudad de Valladolid.
Y, en el lado opuesto a Nueva York, Valladolid representa el modelo de ciudad obsoleta para un superdotado en tanto en cuanto el valor social es la uniformidad.
La especificidad social de comportamientos propios de épocas pasadas tales como las actitudes de sumisión a las grandes sagas familiares del siglo XIX aparecen en el texto a través de personajes concretos y ayudan a entender aún con más claridad las razones de porqué los superdotados encuentran mayores dificultades para su desarrollo en entornos más deprimidos, e incluso los peligros para su salud e integridad resultado de actitudes monolíticas a los que tienen que hacer frente.
Y, finalmente, El Dios de las Praderas Verdes destapa la verdadera realidad de la actual psiquiatría; obsoleta y peligrosa.
La novela cuenta (parte quinta) los abusos en el anonimato de las consultas de los psiquiatras; la obsesión de muchos de ellos por tener relaciones sexuales con sus pacientes; la falta de escucha; el diagnóstico incorrecto basado en el modelo de los antiguos manicomios en los que los familiares de los excluidos sociales pagaban los fármacos de la incipiente industria farmacéutica; y la intención envenenada de confundirlas y hacerlas ver que "ven imaginaciones" cuando llegan a sus consultas con lesiones psicológicas de la violencia machista. Esto sí que es poner un burka. Esto sí que es poner una mordaza invisible y ahogar a las mujeres silenciándolas y matándolas en vida.
En muchos casos, los superdotados sufren una doble violencia; la primera, que llega del rechazo social y la segunda, la que llega de las aberraciones y la peligrosidad de quienes se supone con autoridad para guiar y orientar de forma positiva y exitosa la vida de aquellos que tienen más talentos con los que pueden contribuir en su comunidad y a la sociedad en general y al mundo, en último término.
Los psiquiatras y los psicólogos (y todos en general) tienen que aprender a valorar la sensibilidad, la humanidad, la fantasía, la imaginación y la creatividad.
Las grandes obras literarias y de otro tipo que han contribuido a cambiar el rumbo de la humanidad de una forma genial han provenido de personas con estas cualidades y rasgos.
Psiquiatras y psicólogos deben aprender a valorar la diferencia para hacer, mediante su labor, sociedades ricas, plurales, humanas y saludables.
Siempre en España ha habido fuga de cerebros.
Tomado de “The Gifted Resource Centre and Lesley Sword, Ph. D”, a continuación, se ofrece una lista con algunas de las características comunes de adultos SUPERDOTADOS:
- Son perfeccionistas y establecen altos estándares para sí mismos y para el resto
- Tienen fuertes morales convicciones
- Son altamente sensibles, perceptivos y perspicaces
- Fascinados por las palabras y ávidos lectores
- Se sienten desincronizados con otros
- Son muy curiosos
- Tienen un inusual sentido del humor
- Son buenos resolvedores de problemas
- Tienen una imaginación rica y vívida
- Cuestionan las normas y la autoridad
- Tienen ideas inusuales o conectan ideas que, en principio, aparecen como inconexas
- Aprenden rápidamente nuevas cosas
- Prosperan cuando tienen ante sí retos
- Tienen una gran memoria
- Se sienten abrumados por muchos intereses y habilidades
- Son muy compasivos
- Se sienten escandalizados cuando suceden abusos morales que el resto del mundo parece tomar como normal y reconocido
- Tienen sentimientos apasionados e intensos
- Tienen una gran cantidad de energía
- No pueden parar de pensar
- Se sienten impulsados por la creatividad
- Les encantan las ideas y discusiones ardientes
- Necesitan períodos de contemplación
- Buscan su propia vida
- Sienten una sensación de alienación y soledad
- Son muy perceptivos
- No llevan el paso con los otros.
“You should all still be happy you are gifted, happy because it´s part of who you are and you can´t change it.”

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